Buenas prácticas

Las casas que nos cuidan

Como se viene comentando desde el comienzo de la emergencia sanitaria, esta situación de aislamiento debería de servirnos para colocar los cuidados en el centro de nuestra atención y de nuestras demandas, ahora mismo y en el futuro. No solo está a hacerse visible la importancia de un sistema político que garantice estos cuidados, sino que está dando lugar a la creación de redes de apoyo auto-organizadas que nos ayudan a pesar de las restricciones a las que nos vemos sometidos.

En este sentido, desde la arquitectura es importante que revisemos hasta qué punto los lugares que habitamos nos hacen posibles estos cuidados, ampliando la visión que tenemos de nuestras viviendas como espacios domésticos/privados/individuales a otros desde los que poder seguir relacionándonos, dentro y fuera de sus paredes. Porque lo personal es político.

Algunas reflexiones posibles son:

-Prestar atención a las necesidades de nuestra aldea, barrio o vecindario. Estar pendientes de las personas en situaciones de vulnerabilidad, que forman parte de poblaciones de riesgo, viven solas, las que pueden sufrir violencia o, simplemente, necesitan ayuda.

Piensa en los grupos de apoyo, y también en redes ya existentes , asociaciones como las de Santiago , también en Lugo, Pontevedra, Vigo, Coruña o piensa en otras que puedes encontrar fácilmente.

Ser conscientes de nuestro consumo. Realiza las compras en el comercio de proximidad en lugar de en grandes superficies o tiendas en linea. Re-utilizar y comprar solamente lo necesario. Revisar si necesitamos todo lo que tenemos en casa. Muchas productoras de primera necesidad se están organizando para repartir a domicilio, a consecuencia de la prohibición de la venta directa de productos agrícolas.

Emplear todos los recursos que nuestra vivienda nos proporciona para la comunicación. Utiliza ventanas, físicas o virtuales, eras, huertas, jardines, terrazas, cubiertas… para vernos, hablarnos, detectar necesidades, conocer y comprender circunstancias diferentes de las que nosotros vivimos. Tratemos con cariño los espacios comunitarios de nuestros edificios.

Pensar en las relaciones, en las próximas con tus vecinos, descubriendo nuevas posibilidades compartidas, bien con aplausos, con música, incluso con proyecciones usando como soporte las casas próximas, resaltando especialmente los recursos positivos que ofrece nuestro sentido del humor, e incluso explorando todas las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías para poder relacionarte con propios y con ajenos.

Evaluar si nuestras viviendas hacen posibles los cuidados y auto-cuidados, y pensar sobre el porqué de su configuración. ¿Cómo la deberíamos de haber hecho y porqué? ¿Existe alguna jerarquía entre los espacios, usos y usuarios/as? ¿Qué nuevos usos tienen que acoger y como se modificaron los existentes (nuevas actividades colectivas, nuevos rituales, nuevos horarios, etc.)? ¿Cómo disponemos de espacios de descanso y privacidad, diferenciados de aquellos donde trabajamos? ¿Acondicionamos cada uno de ellos para su uso? ¿Existen rincones olvidados hasta ahora?

Si en alguno de estos aspectos consideras que te podemos ayudar desde la Escuela de Arquitectura, contáctanos. Si excede nuestras posibilidades te enviaremos consejos sobre el tipo de profesionales con los que deberías de contar.

Si ya has hecho cambios en los espacios de la casa, has tomado decisiones y dieron resultado podemos ayudarte a difundir la experiencia y así contribuir a mejorar la vida de la gente.